Nepal. Surke-Kharikhola-Nunthala

  • SURKE-HARIKHOLA
  • Fecha: 30 octubre 2018
  • Desnivel subida: 850m Bajada: 1040m
  • Distancia: 16.8km
  • Tiempo: 9h29′
  • Track GPS: wikiloc
  • VisuGPX

Surke (2280m). La salida de Surke es una buena cuesta arriba. Menos mal que la afrontamos de buena mañana y a la sombra. Las temperaturas por aquí ya empiezan a ser más altas. La vegetación es selvática. Prácticamente no hay turistas ni caminantes, solo nos cruzamos con gente local y un montón de recuas de mulas que llevan cargas hacia Lukla. Lo único que rompe la tranquilidad son los constantes aviones que salen o llegan a Lukla.

Hacemos una primera parada para tomar té en una pequeña casa (2730m 1h46′). La mujer también nos da a probar té tibetano (té con manteca de yak, leche y sal), no está mal, aunque debe ser más suave que el que toman ellos habitualmente. Continúa la subida por un camino que va a media ladera sobre el profundísimo valle hasta lo que se llama Chutok La (2775m 1h58′) que no es realmente un collado sino solamente doblar una arista de la montaña, cambiando de dirección y comenzando el descenso. Como siempre, aquí descenso significa subeybaja.

Llegamos a la casa de Purba (2780m 2h53′ ), otro guía de la empresa de Rinji, casado con su hermana, donde nos dan una calurosa acogida, tomamos unas cervezas, comemos carne seca de búfalo que cocinan con patatas y dalbath (un plato típico de arroz con verduras y un ligero puré de lentejas). Estos momentos en sus casas son encantadores. Nos hacemos fotos con ellos, nos ponen los pañuelos blancos de buena suerte y tenemos que continuar el camino.

Pasamos otro «collado», Khari La (2820m 6h34′). En las partes soleados estamos pasando bastante calor, en las umbrías el camino está muy embarrado. La siguiente parada es en casa de Dawa (Kharte 2550m 7h09′). Tiene un sencillo lodge. Otra sesión de cervezas, carne de búfalo, etc. en la terracita sobre un mirador impresionante.

Y de nuevo el subeybaja, ahora sí, con mucho bajar. Pasamos el pueblo de Bupse (2330m 8h52′). Por fin llegamos a casa de los padres de Rinji, a las afueras de Kharikola (2090m 9h30′). Aquí termina el track de GPS, aunque aún tendremos que andar hasta el pueblo.

Es un alucine entrar en estas casas que parecen directamente salidas de la época medieval. Pero el contraste es impactante cuando a la madre de Rinji, de 80 años, le suena el móvil y se pone a hablar. Aquí probamos productos que hacen ellos, como el Cham, una bebida fermentada de diferentes cereales. De nuevo nos ponen los pañuelos, nos despedimos y, cuando salimos, es noche cerrada.

Kharikola está totalmente extendido por la ladera de la montaña, así que llegar al lodge nos cuesta otros 40′ por sendas de cabras. Solo llevamos 4 frontales y hay que andar con mucho cuidado. Llegamos al lodge después de otra jornada larga y dura y con Rinji que no se ha perdido ni una ronda de cerveza. En la cena nos ponen también otra bebida alcohólica que es como un barrilito lleno de unas hierbas fermentadas al que añaden agua caliente y se absorbe con un tubito, como el mate; se llama tomba.

El lodge es muy básico, pero el pueblo parece tranquilo y acogedor. Lo peor es que mi teléfono ha fallecido y no se carga la batería. Antonio me deja poner un wasap a Esmeralda con su móvil. Nos vamos tarde a dormir. Ha sido una intensa jornada, tanto de andar como, sobre todo, por el contacto con estas familias nepalíes que, supongo, es difícil de tener en otros viajes donde no haya tanta confianza como la que hay entre Carlos  yRinji.

  • DÍA DE DESCANSO EN KHARIKOLA
  • Fecha 31 de octubre 2018

Día de absoluta tranquilidad en el pueblo de Rinji, Kharikola. Por la mañana visitamos el monasterio, en la parte alta del pueblo. Es bastante sencillo pero, como siempre, llama la atención el enorme contraste cultural y artístico respecto a nuestro entorno europeo.

Después visitamos la escuela, que es el centro educativo principal de la zona y, dado que Jacinto y yo somos profes, también nos resulta interesante el contraste con nuestros colegios. Nos enseñan una flamante aula de informática, donación de una organización neozelandesa y otra zona moderna construida con fondos alemanes tras la destrucción del terremoto de 2015. El resto de aulas, sin embargo, son muy básicas. También hay una zona de alojamiento para los alumnos que viven lejos, en reconstrucción por la devastación del terremoto.

Después nos sentamos tranquilamente con unas cervezas y unas palomitas hasta la hora de comer, mientras pasan a nuestro lado recuas de mulas.

Por la tarde, tras una siesta, damos un paseo por el pueblo. Nos llama la atención una pareja que, en un descampado, funden latas de cerveza y utilizan el aluminio para hacer sartenes, asas de cacerolas o cualquier objeto que les encarguen. Y así pasamos el día con gran calma.

  • KHARIKHOLA-NUNTHALA
  • Fecha: 1 noviembre 2018
  • Desnivel subida: 770m Bajada: 590m
  • Distancia: 9.2km
  • Tiempo: 3h39′
  • Track GPS: wikiloc
  • VisuGPX

Última etapa del trekking. Madrugamos un poco más, desayuno a las 6:30.  Hoy se acaba la caminata, pero aún no sabemos si el coche podrá recogernos en Nunthala o tendremos que continuar hasta Taksindu, depende del estado de las pistas.

Kharikola (2010m). Salimos por el camino que pasa junto al monasterio (2060 0h19′). Comienza una fuerte bajada que nos lleva hasta el río. El sonido de las chicharras y las aguas bravas es atronador. Pocos caminantes y muchas recuas de mulas y paisanos que van de un pueblo a otro.

Pasamos un último puente tibetano (1490m 1h28′) sobre el río Dudh Kosi y empieza otra dura subida. Dawa nos lleva a buen ritmo. Así llegamos a Nunthala (2200m 3h39′) donde paramos a comer. La buena noticia es que el todoterreno sí nos recoge aquí. La mala es que es un Mahindra Bolero donde nos tenemos que meter 9 personas, nosotros 6, Rinji, Dawa y el conductor. Los equipajes van arriba y nosotros como sardinas dentro.

Se acabó el mundo sin coches. Cuando arranca no me puedo creer que por donde vamos sea una pista por la que puede circular un vehículo. A base de reductora y constante vaivenes vamos avanzando. Hay que subir hasta Taksindo, en un puerto a 3100m. Precisamente hoy se ha cerrado mucho el cielo con nubes negras y comienza a chispear ligeramente. La bajada del puerto, donde hemos parado a tomar un té, podría calificarla de ligeramente mejor, aunque sigue siendo una pista que más parece para mulas que para coches. El conductor es joven y nos pone música a todo volumen.

Después de 2h30′ de traquetreo sin poder menear un solo músculo dentro del coche, llegamos a Phaplu, la ciudad donde comienza la carretera asfaltada. Entramos en otro Nepal, olvidamos el aislamiento y la quietud de estos últimos días en la montaña a la que solo se accede andando. Este trayecto en todoterreno nos da una idea precisamente del nivel de aislamiento en que se vive en ese Nepal profundo.

Phaplu todavía está a unos 2500m. Hay un pequeño aeródromo. Paramos junto a nuestro básico lodge, tomamos un té y damos una vuelta por el pueblo. Poco que ver; solo que aquí ya hay motocarros, motos y pequeños tractores. Terminamos esperando la cena frente a una minitele con escenas de bailes nepalíes e hindúes.

  • PHAPLU-KATMANDÚ Y ESTANCIA EN KATMANDÚ
  • Fecha: 2/4 noviembre 2018

Tomamos un té y  a las 5 cargamos otro vehículo que es solamente un pelín más amplio que el de ayer. La supuesta carretera tiene tramos por los que creo que no pasaría otro vehículo que no fuera todotrreno. Vamos viendo amanecer, puerto tras puerto, parece que las montañas no van a quedar atrás nunca. Los pueblos son feos y polvorientos. Cada cierto tramo hay que parar en puestos de control donde al conductor le sellan un papel, como si fuera una hoja de ruta.

Llegamos a zona de valle, con muchos arrozales, se ve mucha gente, sobre todo mujeres, en las tareas de la cosecha. Ya en las afueras de Katmandú el tráfico se hace insoportable y sigue en aumento según nos acercamos a la capital. El viaje dura finalmente 11 horas y bajamos del coche totalmente anquilosados.

Nuestro coche no tiene permiso para entrar en la zona de Thamel, zona del centro peatonal donde está nuestro alojamiento, por lo que tenemos que coger 3 pequeños taxis que nos llevan hasta el hotel, el katmandú Guesthose. Jacinto y yo estamos en una habitación estupenda y tomamos una larga ducha que nos sienta de maravilla. Ahora es a Jacinto al que se le ha muerto el móvil.

Tras una noche con cama y sábanas, salimos en una furgoneta que nos ha contratado Rinji para un tour por Katmandú. Visitamos Patan Durbar Square, donde se abre un espacio lleno de estupas, edificios históricos, palacios y museos. Me llaman mucho la atención los patios de estos edificios llenos de madera grabada con una finura extrema, de estilo hinduísta, con budas, dioses y animales.

Después nos llevan a bhaktapur Durbar Square, capital de Nepal en los siglos XVI al XIX. Se aprecian claramente los destrozos del terremoto de mayo 2015 y algunos edificios están en reconstrucción, rodeados de andamiaje de bambú.

ya por la tarde visitamos la estupa de Boudhanat. en una gran plaza circular se levanta la blanca estupa coronada por su minarete dorado con los ojos de Buda. Se derrumbó totalmente y se ha reconstruido de nuevo.

En nuestro último día nuestros móviles resucitan milagrosamente. Pasamos la mañana haciendo algunas compras por las incontables tiendas del barrio de Thamel. Artesanía, recuerdos y equipamiento de montaña. Por la tarde recogemos petates y mochilas y nos dirigimos al aeropuerto para despedirnos de nuestros guías y de Nepal

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